Facundo R. Soto
Escritor, periodista, psicólogo
1-La netbook
Hace dos años que la tengo y la siento parte de mi. Se me ocurren cosas
casi todo el tiempo, en todos lados. Antes, las anotaba en papeles y libretitas, ahora las escribo en el Blackberry (escribí una nouvelle entera desde ahí), y me envio
las notas por mail; después las trabajo en la netbook. Me resulta tan
familiar, que siento que nos conocemos desde siempre.
2-La pelota
Jugando el Mundial de fútbol gay que se hizo en Washington, en el
2009, le saqué la pelota a un jugador del equipo contrario y patee al arco.
La pelota se perdió en el campus. Después de un par de horas, cuando
la combi se iba, la vi en el pasto. Me bajé y la agarre. Cuando
presenté Olor a pasto recién cortado en la librería Otras Letras,
después de la lectura cortamos la calle y jugamos un partidito en la
vereda, en Palermo (teníamos el permiso por parte del gobierno de la ciudad). El quiosquero de la esquina se enojó y le pegó un
chumbazo a la pelota que la colgó de un edificio. Fui tantas veces a reclamársela
hasta que la recupere.
3-Los robots
No tengo una gran cantidad de robots, pero los que están me quieren y acompañan,
como si fuesen mis amigos. Es una forma de seguir siendo chico, igual que
escribir (otro de mis juegos favoritos). La mayoría de los robots los compré por
Internet o en la Feria de San Telmo.
4-La bicicleta
No suelo tomar taxis. Me manejo en subte o bicy. Cuando voy a jugar al
fútbol: los lunes, miércoles y sábados, en La Estrella de Boedo,
lo hago en bicy. Me encanta volver en cueros, escuchando en los
auriculares a Strokes, Pixies ó Ataque 77. Me encanta dejarme llevar
por las calles en bajada, y en verano escuchar los grillos. De ahí se desprenden muchas de las historias que escribo.
viernes 27 de enero de 2012
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